La idea en dos minutos
Todo gira alrededor de una sola cosa: la orden de trabajo. Un auto que está en el taller es una orden abierta. Un auto que se fue es una orden entregada. No hay nada de un vehículo que viva fuera de su orden.
La orden junta las cuatro cosas que hasta ahora estaban en cuatro lugares distintos: qué auto es y de quién, quién lo está mirando, qué repuestos lleva y cuántas horas. Cuando el trabajo termina, esa misma orden se convierte en el cobro con un botón.
Órdenes es el tablero del taller. Se abre a la mañana y se cierra a la noche. Muestra por defecto solo los autos que están adentro: las entregadas del mes pasado no ayudan a decidir qué hacer ahora, y en cambio empujan hacia abajo el auto que lleva cuatro días parado.
Lo que se carga una sola vez
Tres cosas, en este orden. Ninguna lleva más de un rato, y saltarse una se nota recién cuando ya hay un auto adentro esperando.
Los mecánicos
En Mecánicos: nombre, especialidad, nivel y el precio de su hora. Ese precio es el que después se copia solo cada vez que se le carga una tarea.
El horario se carga aparte, en la Agenda. Sin horario el mecánico existe y se le pueden asignar autos, pero no se le pueden dar citas.
Los repuestos
Una pieza es un producto con variantes por marca: el mismo filtro en Mann y en Fram son dos códigos, dos precios y dos stocks, pero un solo producto. Así se busca por lo que uno piensa y se elige por lo que hay en el estante.
Los clientes y sus vehículos
Primero el cliente, después el auto. Un cliente puede tener varios vehículos —el de la casa y el de la mujer, o las seis camionetas de una flota— y cada uno lleva su propio historial.
No hace falta cargar todo antes de arrancar: se puede ir dando de alta cada auto la primera vez que entra.
Mantenimiento, Motor, Frenos, Suspensión, Transmisión, Eléctrico, Aire acondicionado, Neumáticos, Filtros, Lubricantes y Carrocería. Se cambian desde Repuestos → Categorías, pero conviene decidirlas antes de cargar cien piezas y no después.
El recorrido de un auto
De la puerta a la puerta. Ocho paradas, y solo dos de ellas hacen algo más que cambiar una etiqueta.
No hay que ir en orden. Un auto real pasa de "en reparación" a "esperando piezas" y vuelve tres veces. El sistema deja saltar a cualquier estado, y esa flecha que vuelve está dibujada arriba porque es lo que pasa de verdad.
Paso a paso
Recibir el auto
Órdenes → Recibir un vehículo. Se elige el auto, se anota el kilometraje, la nafta con la que entra, lo que dice el dueño que le pasa, quién va a ser el responsable y para cuándo se lo prometió.
El reclamo se escribe con las palabras del dueño, no traducido a lo técnico. Después se compara con lo que se encontró de verdad, y ahí se ve cuando era otra cosa.
Diagnosticar
Se pasa la orden a En diagnóstico y se escribe lo encontrado en el bloque Diagnóstico y trabajo hecho, dentro de la misma orden.
Cotizar
Se cargan las tareas con sus horas y los repuestos con sus cantidades; el total se arma solo. El botón Cotización saca el presupuesto detallado para imprimir o mandar por WhatsApp.
Aprobar
Cuando el cliente dice que sí. Este paso mueve el inventario: los repuestos salen del estante en ese momento. Conviene dejar en la nota quién dijo que sí y por qué vía.
Reparar
Se van agregando tareas y piezas a medida que aparecen, y se completa Qué se hizo. Si aparece algo que no estaba a la vista, se avisa al dueño y se agrega: el presupuesto impreso ya lo dice.
Marcar listo y avisar
Listo para retirar enciende un aviso en el tablero con la cuenta de autos a los que hay que llamar.
Entregar cobrando
El botón Generar el cobro y entregar pasa la mano de obra y los repuestos a una venta, marca la orden como entregada y lleva directo al cobro.
Entregar no está disponible como cambio de estado suelto. La única forma de entregar un auto es generando el cobro. Si estuviera suelto, se podría entregar un auto sin cobrarlo y sin que quede rastro de por qué.
Los estados, uno por uno
Están escritos para contestar el teléfono, no para el sistema. Cuando el dueño llama a preguntar, la columna del medio es la respuesta.
| Estado | Qué significa | Stock |
|---|---|---|
| Recibido | El auto está acá y todavía nadie lo miró. | no |
| En diagnóstico | Un mecánico lo está revisando para saber qué tiene. | no |
| Cotizado | Ya se pasó el precio. Falta que el cliente diga que sí. | no |
| Aprobado | El cliente aceptó. Los repuestos ya salieron del estante. | salen |
| En reparación | Se está trabajando en el auto. | ya salieron |
| Esperando piezas | Frenado hasta que llegue un repuesto. Ocupa lugar y no avanza. | ya salieron |
| Listo para retirar | Terminado. Hay que avisarle al dueño. | ya salieron |
| Entregado | El auto se fue y la orden se cerró con su cobro. | ya salieron |
| Anulada | No se hizo. Los repuestos volvieron al estante. | vuelven |
Los tres avisos del tablero
- Vehículos frenados esperando piezas — hay que apurar al proveedor.
- Vehículos que llevan más de 3 días — es cuando el dueño empieza a llamar. Antes sería ruido; después ya es tarde.
- Vehículos listos para avisar — terminados y todavía acá, ocupando lugar.
La orden por dentro
Todo está en una sola pantalla a propósito. Un mecánico con las manos sucias no navega cuatro pantallas para anotar dos horas y un filtro: si hay que ir a buscar dónde se carga cada cosa, no se carga, y la orden termina inventada al final del día.
Una línea por tarea: qué se hace, quién la hace, cuántas horas y a cuánto la hora. El precio se copia solo del mecánico que se elija.
Quien hace una tarea queda anotado en el equipo del auto aunque el responsable sea otro. Si no, su trabajo no aparecería en ningún lado.
Se elige del inventario y el nombre y el precio se completan solos. La etiqueta al costado dice si esa pieza ya salió o si sigue en el estante.
También se puede escribir una pieza a mano —la que trae el cliente, la que se compra al momento— y entonces no mueve stock.
El precio de la hora y el del repuesto se copian a la línea en el momento de cargarla. Si mañana se le sube la hora a un mecánico o cambia el precio de un filtro, las órdenes viejas siguen diciendo lo que se cobró ese día. Un presupuesto que cambia solo después de dado no es un presupuesto.
La orden separa mano de obra de repuestos y muestra el total abajo. Ese total es sin impuestos: el impuesto se aplica al generar el cobro, con la regla que tenga configurada el taller. Calcularlo en los dos lados sería tener dos verdades.
Repuestos y stock
El repuesto sale del estante al aprobar, no al escribirlo. Es la única regla del sistema que conviene saber de memoria, porque explica todo lo demás.
Una pieza anotada en una cotización que el cliente todavía no aceptó sigue estando disponible para otro auto. Si se descontara al escribirla, el inventario mentiría durante todos los días que tarda el sí — y en un taller ese sí puede tardar una semana.
Las piezas salen del inventario y queda anotado en el kardex de qué orden salieron.
Si se vuelve de aprobado a cotizado, o se anula la orden, los repuestos vuelven solos al estante.
Si esa pieza ya había salido, vuelve. No hay que ajustarlo a mano en ningún lado.
Si se agrega un repuesto a una orden que ya está aprobada, sale del estante en ese mismo momento: la orden ya tocó el inventario, así que lo que se suma después tiene que salir enseguida o el estante diría que está algo que ya se puso en el auto.
Se pueden cargar 4,5 litros de aceite y el importe sale exacto. Pero el inventario cuenta en enteros, así que del estante salen 5 — que es lo que de verdad pasa cuando se abre el quinto litro. Errar hacia abajo haría que el sistema diga que hay stock para una venta que después no se puede entregar.
Los mecánicos
La pantalla de Mecánicos contesta de un vistazo la pregunta de todos los días: ¿a quién le doy este auto?
| Nivel | Qué quiere decir |
|---|---|
| Junior | Recién empieza. Trabajos simples y acompañado. |
| Semi sénior | Trabaja solo en lo habitual. |
| Sénior | Resuelve lo difícil sin ayuda. |
| Maestro | Diagnostica lo que nadie encuentra y enseña. |
Nadie marca nada. Un mecánico figura ocupado si tiene un auto en diagnóstico o en reparación ahora mismo, y libre si no. Sale de las órdenes, así que no puede quedar desactualizado: una casilla que alguien tiene que mantener miente el primer día que se la olvidan.
La columna de autos abiertos es un enlace: lleva al tablero filtrado por ese mecánico, con los suyos y también aquellos en los que trabajó sin ser el responsable.
Un mecánico puede tener usuario del sistema para entrar él mismo desde el celular, o existir solo como un nombre al que se le asignan autos.
Los vehículos
Un vehículo es una ficha que cuelga de su dueño. Se busca por la chapa, no por un nombre: el nombre de la ficha lo arma el sistema con la marca, el modelo y el año, así que nunca queda diciendo algo distinto de los campos.
Se actualiza solo cada vez que el auto entra. El número que vale es el del último ingreso, no el del día del alta.
Es lo que se pide para acertarle al repuesto exacto. Cargarlo una vez ahorra una llamada cada vez.
Lo que hay que saber antes de tocarlo: tuerca antirrobo, alarma sensible, la llave que no abre el baúl.
Se anota en octavos de tanque al recibir. Parece un detalle y es la discusión más común del día de la entrega.
El sistema no deja cargar dos veces la misma chapa. Casi siempre es el mismo auto cargado dos veces, y eso le parte el historial en dos fichas que después nadie junta. Si aparece ese aviso, hay que usar la ficha que ya existe.
La cotización y el cobro
La cotización muestra el detalle completo: cada tarea con sus horas y su precio de hora, cada repuesto con su código y su cantidad. Un presupuesto que dice solo "reparación: 180.000" no se puede aprobar, porque no se sabe qué se está aprobando.
- El nombre, el teléfono y la dirección del taller.
- El cliente, el vehículo y su kilometraje.
- Lo que reporta el cliente y el diagnóstico, uno debajo del otro.
- Mano de obra y repuestos detallados, con el impuesto si el taller lo tiene activado.
- Dos renglones para firmar: el cliente y el taller.
Los dos botones de arriba son Imprimir y Mandar por WhatsApp. El segundo abre el chat del cliente con el mensaje ya escrito, si su ficha tiene teléfono.
Toda cotización sale con esta línea impresa: "Este presupuesto vale por lo que está detallado arriba. Si al desarmar aparece algo que no estaba a la vista, se avisa antes de seguir." Está ahí para evitar la discusión más común del mostrador.
De la orden sale la venta
La orden no cobra. Genera una venta y de ahí en adelante el auto es una venta como cualquier otra: boleta, pagos parciales, cuentas por cobrar, impuesto, caja y reportes. Si la orden cobrara por su cuenta, el taller tendría dos contabilidades que no cierran entre sí.
Los repuestos ya salieron del estante cuando se aprobó la orden, hace días. Por eso el cobro nace ya despachado y no vuelve a tocar el inventario. Es la razón de que la venta de un taller no pase por la pantalla de despacho como la de una tienda.
Lo que vendés y cuánto sale
Todo lo que el negocio cobra vive en un solo lugar: repuestos. De ahí salen los precios de las ventas, los de la página pública y los de los reportes. No hay una segunda lista de precios en ningún lado.
Variantes: la idea que hay que entender
Un repuesto puede tener variantes, y cada variante tiene su propio código, su precio y su stock. Son el mismo repuesto visto de cerca.
La regla para decidir: si el cliente lo pide por el mismo nombre pero elige entre opciones, son variantes. Si lo pide por otro nombre, son dos repuestos distintos. Cargar cada variante como un repuesto aparte funciona el primer mes y después vuelve el catálogo ilegible.
Tres formas de existir
| Tipo | Qué quiere decir | Descuenta |
|---|---|---|
| Propio | Se compra hecho y se revende. Tiene stock que se agota. | su stock |
| Receta | Se prepara al venderlo consumiendo insumos. No tiene stock propio. | los insumos |
| Servicio | No se agota nunca: una consulta, una hora de trabajo. | nada |
Están en repuestos → Categorías, colgando del mismo menú. Ordenan el catálogo, filtran los reportes y arman las secciones de tu página pública.
Conviene decidirlas antes de cargar cien repuestos y no después: recategorizar a mano es el trabajo que nadie hace.
El stock mínimo
Cada variante tiene un stock mínimo. Cuando el stock baja hasta ahí, aparece el aviso de "quedan pocos" arriba a la derecha. Dejarlo en cero es apagar la alarma.
La galería: fotos y un video de TikTok
Cada repuesto tiene su galería, en el botón Galería de su ficha. La portada es la que se ve en la grilla del catálogo; las demás aparecen al abrirlo, en el orden que les des.
Y en esa misma pantalla podés pegar el enlace de un video de TikTok. Se ve dentro de la galería, entre las fotos, y el cliente lo reproduce sin salir de tu página.
Sigue viviendo en tu cuenta de TikTok y se reproduce desde ahí. Lo único que se guarda de nuestro lado es su carátula.
No es un ahorro de espacio y nada más: treinta segundos de video pesan lo que doscientas fotos, y servidos desde un hosting barato se ven a tirones. TikTok tiene servidores en todo el mundo para eso y no cobra por usarlos.
- El enlace sale de Compartir → Copiar enlace en la app, o de la barra del navegador mientras estás viendo el video.
- Tiene que ser un video público. Si tu cuenta es privada o el video está oculto, TikTok no lo entrega — y te lo decimos al pegarlo, no después.
- El video no puede ser la portada: en la grilla se ve una imagen sola, sin dónde reproducirlo.
- Si lo borrás de la galería, se va de tu catálogo y nada más. En tu TikTok sigue.
Clientes
Un cliente se carga una vez y queda para siempre. Nombre, documento, teléfono, correo y dirección — los mismos datos que después salen impresos en el comprobante.
El teléfono es un enlace directo a WhatsApp: se toca y se abre el chat, sin copiar el número a mano.
La lista marca a los clientes que ya volvieron más de una vez. Son los que sostienen el negocio, y son a los que conviene llamar primero cuando hay algo nuevo. El reporte de Recompra pone el número: qué porcentaje vuelve.
Los datos para facturar van plegados
Debajo del formulario hay un desplegable con razón social, condición fiscal y dirección fiscal, para el cliente que pide factura a nombre de una empresa.
Esos datos son de la persona, no de la venta: se escriben una vez y salen solos cada vez que compre. Pedírselos en cada comprobante es la forma más rápida de que un día alguien los escriba mal.
Y van plegados porque la mayoría no pide factura. Tres campos más arriba les estorban a todos por el que sí.
La caja
La caja es lo primero de la mañana, no un informe de la noche. Por eso tiene su propia sección en el menú, con el estado escrito al lado del nombre: ABIERTA o CERRADA de un vistazo, sin entrar.
Abrir
Se cuenta lo que hay en el cajón antes de empezar a vender y se escribe ese número. Es el punto de partida: sin él, al cerrar no se puede saber si falta o si sobra.
Si el negocio cobra en varias monedas, se cuenta por moneda. Son montones distintos sobre la mesa y sumarlos a una sola cifra hace que nunca cierre.
Anotar lo que entra y sale
Pagarle al proveedor, mandar plata a la bóveda, traer cambio. Sin anotarlo el arqueo no cierra y la diferencia se lee como un faltante.
Cerrar
Se cuentan los billetes y se escribe lo que hay de verdad. El sistema dice si falta o si sobra, y deja la diferencia anotada con nombre y hora.
Un arqueo sirve justamente cuando no da cero. Cuadrarlo a mano es tirar a la basura la única señal que da.
Una transferencia no está en el cajón: se comprueba contra el banco, no contando billetes. Meterla en el arqueo haría que cierre siempre y no sirva para nada.
Se puede, y el sistema no lo frena — frenar una venta por un trámite es peor que el trámite. Pero ese cobro no entra en ningún arqueo, así que aparece un aviso en el tablero el mismo día, que es cuando todavía se está a tiempo de abrir la caja y contar lo que hay.
El resumen de la caja te llega por correo
Cada vez que se abre y se cierra la caja, te llega un correo con el detalle: con cuánto arrancó, cuánto se esperaba, cuánto se contó y la diferencia. Va a todos los administradores que tengan correo cargado en su perfil.
Vos no siempre estás en el local, y la caja la abre y la cierra otro. Sin el correo te enterás al día siguiente mirando un informe — y una diferencia que se descubre al día siguiente ya no se puede preguntar: el turno terminó y nadie se acuerda de nada.
Si no cuadra, lo dice desde el asunto: "Caja cerrada · Tu Negocio · NO CUADRA".
Cobros, gastos y reportes
El cobro
Una venta puede cobrarse de una vez o en partes. Cada pago queda con su medio —efectivo, transferencia, tarjeta— su fecha y quién lo registró. Lo que falta es el saldo, y las ventas con saldo salen listadas de la más vieja a la más nueva: así se ve primero a quién hay que llamar.
Si se carga dos veces el mismo número de comprobante, el sistema avisa. No lo impide —a veces es correcto— pero lo dice.
Los gastos
Alquiler, luz, agua, internet, mantenimiento, publicidad. Son los gastos fijos que se restan de las ventas para saber el margen real del mes. Lo que se compra para revender no va acá: eso es una compra y tiene su propio módulo.
El fondo de ahorro
Aparta solo un porcentaje de cada venta cerrada y lo muestra creciendo aparte. La plata para reponer deja de mezclarse con la del día. El porcentaje se elige en Configuración y se puede sacar del fondo cuando haga falta, dejando anotado para qué.
Los reportes
| Reporte | Contesta |
|---|---|
| Ventas | Cuánto entró, por fecha y por repuesto. |
| Más vendidos | Qué se mueve y qué lleva tres meses quieto. Por cantidad, no por plata. |
| Gastos vs Ventas | Si el mes cerró para arriba o para abajo, mes a mes. |
| Rentabilidad | La utilidad de verdad, descontando lo que costó lo vendido. |
| Recompra | Qué porcentaje de tus clientes volvió. |
Quién puede hacer qué
Los usuarios se crean en Configuración → Usuarios y se les da acceso módulo por módulo. El que atiende el mostrador no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
El administrador los tiene todos, siempre. Es el dueño o quien él decida.
Eliminar cualquier cosa del sistema es del administrador y de nadie más. Un empleado puede crear, editar y avanzar todo lo que necesite, pero borrar destruye trabajo que otro cargó y plata que ya se contó.
No es desconfianza: es que ese movimiento tiene que tener un dueño con nombre.
Tu dirección, y por qué es la única
Tu negocio vive en su propia dirección: algo como tunegocio.gestya.app. Por ahí entran vos y toda tu gente, y *no se entra por gestya.app* — esa es nuestra página, no la tuya. Guardá la tuya en favoritos y pasásela a quien trabaje con vos.
Si alguna vez la perdés, en gestya.app hay un campo para pedir que te la mandemos: dejás el correo con el que se dio de alta el negocio y te llega al buzón.
Usuario y contraseña, sin correo
Cada persona entra con un nombre de usuario —"rosa", "juan.perez", "caja2"— y una contraseña que le ponés vos. *El correo es opcional* y no hace falta para entrar: un mesero no tiene por qué tener uno, y uno inventado no recibe nada.
El nombre de usuario solo tiene que ser único dentro de tu negocio. "rosa" puede existir en cuarenta restaurantes a la vez sin que se pisen.
Cargá el tuyo en Mi perfil. Es por donde te llegan los avisos del sistema: el resumen de cada apertura y cierre de caja, y la dirección de tu negocio si algún día la perdés.
El horario, y a quién le corta el paso
En Configuración → Horario del negocio ponés las horas de cada día. No es un adorno para la página: decide tres cosas.
A qué hora puede entrar cada uno
Al crear o editar a una persona elegís si entra siempre o solo dentro del horario. Sirve contra el que entra a las tres de la mañana y carga pedidos: eso no es trabajar, es ensuciarte la caja del día siguiente.
Se decide de a uno, porque no todos son iguales: el encargado que abre el local necesita entrar antes que nadie, y el que hace inventario los domingos también.
Si tu catálogo toma pedidos
Con el local cerrado, tu catálogo lo avisa arriba de todo y dice a qué hora abrís. Un pedido que entra de noche lo ves recién a la mañana, y para entonces el cliente ya pidió en otro lado.
A qué hora llegó cada uno
Cada entrada al sistema queda anotada. Se ve en Configuración → Horario → Ver quién entró y cuándo, agrupado por día.
El administrador entra siempre, a cualquier hora. Si el sistema pudiera encerrarte un domingo, no habría nadie que pudiera abrirte — el que arregla el horario sos justamente vos.
Y viene apagado: mientras no lo enciendas, tu negocio es 24/7 y nada de esto cambia. Encenderlo es una decisión tuya.
Un solo tramo por día, a propósito. Si cerrás entre almuerzo y cena, poné la hora en que se abre la puerta y la hora en que se apaga la luz: durante esa pausa tu gente sigue adentro preparando, y partirlo en dos los dejaría afuera justo cuando están trabajando. Si cerrás después de medianoche —de 20:00 a 03:00— ponelo tal cual: el sistema entiende que ese turno es del día que arrancó.
Cuando alguien se va
Si se tiene que retirar en medio del turno, desactivá su usuario — no toques el horario por una persona. Si termina su contrato, eliminalo: desactivado sigue ocupando un lugar de tu cupo, y su historial no se va con él, queda anotado con su nombre.
Desactivarlo no espera a que cierre sesión: en la página siguiente queda afuera, con el motivo escrito. Da igual que tenga el celular abierto o que esté en medio de cargar un pedido.
Lo mismo si lo eliminás, y lo mismo cuando cierra el negocio: al que entra solo en horario lo saca la hora de cierre, no hace falta que nadie haga nada.
Lo que ya cargó no se toca. Las mesas que abrió siguen abiertas y sus ventas siguen siendo suyas — se le cierra la puerta, no se le borra el trabajo.
Entrar con doble factor
Se puede exigir un código del celular además de la contraseña. Vale la pena para el usuario del dueño: la contraseña sola no alcanza para que nadie vea tus números.
Lo que se anota solo
En Configuración → Movimientos queda escrito, con fecha, hora y nombre: quién creó, quién editó, quién eliminó, quién anuló, quién cobró, quién tocó un precio, quién abrió la caja. Se puede filtrar por persona, por fecha y por tipo, y buscar por texto.
Lo que no se anota: navegar, mirar e imprimir. Eso llenaría la pantalla de líneas sin contestar nada, y un registro que no se puede recorrer es igual de inútil que no tenerlo.
La agenda, en el celular de todo el equipo
En Configuración → Calendario del equipo hay una dirección que se pega una sola vez en Google Calendar, Outlook o el iPhone. Desde ahí los turnos aparecen solos en el celular de todos, sin que nadie entre al sistema y sin que vos mandes nada.
No hay que conectar ninguna cuenta de Google ni autorizar nada: es una dirección que el calendario lee, no un permiso que le das a nadie sobre tus datos.
En Google se pega desde una computadora —la app del celular no tiene esa opción—: Otros calendarios → + → Suscribirse a un calendario. Después aparece solo en el teléfono de todos los que tengan esa cuenta.
El que tenga esa dirección ve los nombres, teléfonos y direcciones de tus clientes sin necesidad de entrar al sistema. Pasásela solo a tu gente.
Si se te filtra, en esa misma pantalla la podés cambiar por una nueva. La anterior deja de funcionar en el acto — y con ella se cae la suscripción de todo tu equipo, que va a tener que pegar la nueva.
Va en un solo sentido: el calendario muestra lo que hay en el sistema, y lo que se cree desde el calendario no vuelve acá. Y Google relee los calendarios suscritos cada varias horas, así que algo que cargues recién puede tardar en verse ahí. Outlook y el iPhone son más rápidos.
Tu página pública
El negocio tiene su propia dirección en internet, armada con los mismos repuestos que ya cargó para vender en el mostrador. No hay que armarla aparte ni mantenerla al día: es la misma información.
Se configura en Configuración → Catálogo: el nombre con el que te presentás, la bienvenida, el color, la portada, tus redes y si mostrás precios o no.
Si el negocio todavía no quiere página, se desactiva y listo. Nada de lo que se carga adentro deja de funcionar.
Vender además por la página
La página está armada para informar y tomar turnos, así que de fábrica no muestra nada de lo que hay en stock. Se enciende en Configuración → Catálogo, en "Vender también por la página".
Con eso aparece una sección También vendemos debajo de los servicios, con lo que tenga stock, su precio y un botón de agregar. El cliente arma el pedido y lo manda por WhatsApp; entra al sistema como pendiente igual que cualquier otro, y el stock recién baja al despacharlo.
La sección va debajo de los servicios y el botón grande de arriba sigue siendo pedir cita. El que entra a la página viene por eso; lo que se vende es lo que se lleva de paso.
Los servicios no se repiten en esa grilla aunque tengan precio: ya están arriba con su duración y su botón de cita, y no tendría sentido meter una consulta en un carrito.
La portada y la imagen de perfil
Las dos se manejan en un solo lugar: Configuración → Personalizar mi página. Ahí ponés tu imagen de perfil y varias portadas que van rotando, cada una con su título y su enlace, para anunciar lo que quieras.
Se podía subir una portada acá y varias del otro lado, y las dos dibujaban lo mismo arriba. El negocio subía una, no la veía —porque las otras la tapaban— y volvía a subirla del otro lado. Quedó una sola forma: la que hace más.
Cómo se ve tu enlace cuando lo mandás por WhatsApp
Un enlace pegado en WhatsApp, Facebook o Instagram no se muestra pelado: aparece con una imagen, tu nombre y una frase. Eso es la mitad de que lo toquen o no, y si tu página no lo trae, el enlace queda como una línea de texto azul.
No hay nada que configurar aparte: la tarjeta se arma sola con lo que ya cargaste. La imagen es tu primera portada; si no pusiste ninguna, tu imagen de perfil; después tu logo; y recién si no subiste nada, la tarjeta de Gestya. El texto sale de tu bienvenida, con tu dirección pegada al final.
Por eso conviene que la bienvenida diga qué vendés y cómo se te pide, y no solo el nombre del negocio: es la frase que va a leer el que recibe el enlace antes de decidir si lo toca.
Las redes se guardan una copia y no la vuelven a pedir por días. No es un error tuyo ni del sistema: es su caché. Con volver a mandar el mismo enlace no se arregla.
Cada red tiene su herramienta para forzarlo —Facebook la llama "depurador de URL"— y ahí se le pide que lo lea de nuevo. Si no, se acomoda solo con los días.
Cuatro cuidados
Los precios, el stock mínimo y las categorías son lo que hace que todo lo demás sirva. Media hora al principio ahorra el mes entero.
Compartir un usuario entre tres personas convierte el registro de movimientos en un papel en blanco. Los usuarios están incluidos.
Un arqueo cada tanto no dice nada. El valor está en que la diferencia de hoy se compare con la de ayer.
Borrar hace desaparecer. Anular deja constancia de que existió y de por qué no se hizo. Casi siempre lo que se quiere es lo segundo.
Se hace sola, todos los días, y cada negocio tiene su propia base de datos separada de la de todos los demás. No hay nada que hacer de tu lado.
Lo que van a preguntar
El auto está listo pero no lo vienen a buscar
Se deja en Listo para retirar. Sigue contando en el aviso del tablero y sigue siendo un auto adentro del taller, que es lo que es. Solo se entrega cuando se cobra.
Al desarmar apareció otra cosa
Se agrega la tarea y la pieza a la misma orden. Si ya estaba aprobada, el repuesto sale del estante en ese momento. Conviene reimprimir la cotización antes de seguir.
El cliente se arrepintió después de aprobar
Se vuelve la orden a Cotizado y los repuestos regresan solos al estante. Si no se va a hacer nada, el administrador la anula.
El repuesto lo trajo el cliente
Se escribe a mano en la descripción, sin elegir nada del inventario. Se puede poner en cero si no se cobra. No mueve stock.
Trabajaron dos mecánicos en el mismo auto
Se cargan las tareas de cada uno eligiendo su nombre. Los dos quedan en Quiénes trabajaron y el auto aparece en el filtro de los dos.
Se cargó la orden en el auto equivocado
Mientras no esté entregada, Editar permite cambiarle el vehículo. Si ya se entregó, no: esa orden tiene un cobro hecho y cambiarla movería plata.