No es un sistema genérico al que hay que adaptarse. Elegís tu rubro y aparece con la agenda, el odontograma, la comanda o el control de tallas que tu negocio necesita.
El sistema cambia de verdad según el rubro: otros módulos, otro vocabulario, otra página pública. No son colores distintos sobre lo mismo.

Compras mercadería y la revendes: ropa, calzado, repuestos, accesorios.

Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.

Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.

Recibís vehículos, los diagnosticás y los reparás: orden de trabajo, mecánicos, repuestos y entrega.

Cotizás por volumen y distancia, agendás camión y cuadrilla, y entregás con inventario firmado.

Reservás por noches: tipos de habitación con su galería, tablero de limpieza, check-in y check-out, y pedidos a la habitación.

Atendés con cita en varias estaciones: agenda por profesional, ficha de cada clienta con lo que le gusta, bonos, propinas y comisiones.

Atiendes pacientes con cita: agenda, odontograma, planes de tratamiento y laboratorio.

Vendés meses, no cosas: planes que vencen solos, quién está al día y a quién hay que cobrarle hoy, con lo que se vende adentro en la misma caja.
Lo de arriba cambia con el negocio. Esto no.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Tres pasos, y el primero no te cuesta nada.
Cuatro datos y listo: el nombre de tu negocio, a qué se dedica, tu nombre y tu correo. No pedimos tarjeta.
En un minuto tenés tu base propia, vacía y en tu propia dirección, con 30 días de regalo para cargarla con tus datos de verdad.
Si a los 30 días te sirve, lo hablamos y seguimos. Si no, no pagaste nada y tus datos siguen ahí por si volvés.
No hay versión básica ni módulos que se desbloquean pagando más. Lo que ves acá es lo que recibís el primer día.
¿Preferís verlo funcionando antes de pedir el tuyo?
Entrar a una demostración cargadaUn precio por negocio, no por usuario ni por módulo. Lo hablamos cuando ya lo hayas probado.
Te armamos tu sistema en un minuto, vacío y en tu propia dirección. Cargá una venta, sacá un turno, mirá los reportes. No pedimos tarjeta ni te llamamos por teléfono.