Reservas por noches, tablero de habitaciones que se entiende de un vistazo, limpieza que se organiza sola y pedidos a la habitación.
La disponibilidad está en una planilla que solo entiende quien la armó, y una noche se vende dos veces cada tanto. Recepción le grita a limpieza por el pasillo cuál habitación salió, y el día que hay veinte salidas se olvidan tres. El huésped llega a las tres y su habitación está sucia. Y los consumos de la 204 aparecen en un papel al hacer el check-out, cuando ya tiene la valija en la puerta.
Hoteles, hostales, cabañas y aparts: la disponibilidad, la limpieza y la cuenta del huésped dejan de vivir en tres planillas.
Suite, Doble, Cabaña: los definís vos, con sus fotos, su capacidad, su precio y las características que quieras describir. Después le asignás las habitaciones reales.
Se reserva un tipo y el sistema sabe cuántas quedan entre esas fechas. La habitación se elige al llegar, cuando ya sabés cuál está limpia.
La tarea se crea sola. La mucama la ve en su celular, la toma y la marca lista — y en ese momento recepción la puede volver a vender.
El huésped pide y la cocina lo ve al instante, con el número de habitación. Todo se carga a su cuenta y aparece junto en el check-out.
Enero no vale lo mismo que mayo. Cambiás la tarifa base una vez y las temporadas se acomodan solas, en vez de reescribir cuatro precios por cada tipo.
Noches vendidas sobre noches disponibles, no reservas contadas. Y lo que deja cada habitación por día, que es con lo que se comparan dos hoteles de distinto tamaño.
Este es el menú completo con el que arranca tu hotel. Ni un módulo de más que no vayas a usar.
Esto no cambia, seas quien seas.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Es el mismo sistema, con otro adentro.

Compras mercadería y la revendes: ropa, calzado, repuestos, accesorios.
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Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.
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Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.
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Recibís vehículos, los diagnosticás y los reparás: orden de trabajo, mecánicos, repuestos y entrega.
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Cotizás por volumen y distancia, agendás camión y cuadrilla, y entregás con inventario firmado.
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Atendés con cita en varias estaciones: agenda por profesional, ficha de cada clienta con lo que le gusta, bonos, propinas y comisiones.
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Atiendes pacientes con cita: agenda, odontograma, planes de tratamiento y laboratorio.
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Vendés meses, no cosas: planes que vencen solos, quién está al día y a quién hay que cobrarle hoy, con lo que se vende adentro en la misma caja.
Ver cómo funcionaLos precios son los mismos para 9 rubros: verlos acá.
Ya tiene datos cargados, para que veas cómo se siente en vez de imaginártelo. O saltate el paso y pedí tu propia cuenta, vacía y con el nombre de tu negocio, con 30 días de regalo.