Planes que vencen solos, el aviso antes de que se venza y el cobro en el momento en que el socio está enfrente. Con lo que vendés adentro en la misma caja.
El cuaderno dice quién pagó, pero nadie lo mira hasta fin de mes. El socio que se venció el 3 sigue entrenando el 20, y cuando por fin alguien se da cuenta ya son tres semanas que no se van a cobrar. El que sí quiere pagar pregunta cuánto le queda y hay que buscarlo hoja por hoja. Y del que dejó de venir nadie se entera hasta que no renueva.
Gimnasios, boxes de crossfit, estudios de pilates y academias: lo que vendés es tiempo, y el sistema lo cuenta por vos.
Cargás cuántos días dura y listo. El sistema no necesita que nadie marque nada: compara la fecha contra hoy, así que no hay forma de que quede desactualizado.
Con doscientos socios no te acordás de ninguno. Ves la foto y el estado juntos, y podés decirle "se te vence el viernes" sin preguntarle quién es.
Los que vencen esta semana salen primero, antes que los que están bien. Después de que se fue, cobrarle cuesta el triple.
El socio se va de viaje y no pierde lo que pagó. Lo prendés o lo apagás, y le ponés un tope de días al año para que no quede a criterio de quien atiende.
El que pagó y hace tres semanas que no aparece es el que el mes que viene no renueva. Lo ves hoy, cuando todavía se puede hacer algo.
Agua, proteína, una toalla. Se cobra por la misma caja que los planes, así que el cierre del día es uno solo y cuadra.
Este es el menú completo con el que arranca tu gimnasio. Ni un módulo de más que no vayas a usar.
Esto no cambia, seas quien seas.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Es el mismo sistema, con otro adentro.

Compras mercadería y la revendes: ropa, calzado, repuestos, accesorios.
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Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.
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Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.
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Recibís vehículos, los diagnosticás y los reparás: orden de trabajo, mecánicos, repuestos y entrega.
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Cotizás por volumen y distancia, agendás camión y cuadrilla, y entregás con inventario firmado.
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Reservás por noches: tipos de habitación con su galería, tablero de limpieza, check-in y check-out, y pedidos a la habitación.
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Atendés con cita en varias estaciones: agenda por profesional, ficha de cada clienta con lo que le gusta, bonos, propinas y comisiones.
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Atiendes pacientes con cita: agenda, odontograma, planes de tratamiento y laboratorio.
Ver cómo funcionaLos precios son los mismos para 9 rubros: verlos acá.
Ya tiene datos cargados, para que veas cómo se siente en vez de imaginártelo. O saltate el paso y pedí tu propia cuenta, vacía y con el nombre de tu negocio, con 30 días de regalo.