Marcás el diente, armás el plan de tratamiento y el paciente reserva desde tu página.
El odontograma está dibujado a mano en una ficha de papel. El presupuesto se hace en una planilla aparte y después no coincide con lo que se cobró. El paciente debe tres sesiones y hay que revisar recibos para saber cuánto. Y el trabajo del laboratorio se atrasó pero nadie se enteró hasta que el paciente ya estaba en el sillón.
Consultorios dentales, clínicas odontológicas y ortodoncia: la ficha, el presupuesto y la agenda dejan de estar en tres lugares.
Numeración FDI, las cinco caras de cada diente y sus estados. Adulto y de leche. Se marca con un clic y queda guardado.
Armás el plan, el paciente lo aprueba y cada sesión terminada pasa a la cuenta. El presupuesto y lo cobrado son el mismo dato.
El paciente paga en cuotas y siempre sabés cuánto debe. El saldo se calcula, no se anota a mano en ningún lado.
Turnos que no se superponen, y el paciente pide el suyo desde tu página entre los horarios realmente libres.
Qué trabajo mandaste, a qué laboratorio y para cuándo. El sistema te marca los que se atrasaron antes de que el paciente llegue.
Cada consulta con su evolución, en la ficha del paciente y no en una carpeta que quedó en el otro consultorio.
Este es el menú completo con el que arranca tu consultorio. Ni un módulo de más que no vayas a usar.
Esto no cambia, seas quien seas.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Es el mismo sistema, con otro adentro.

Compras mercadería y la revendes: ropa, calzado, repuestos, accesorios.
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Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.
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Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.
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Recibís vehículos, los diagnosticás y los reparás: orden de trabajo, mecánicos, repuestos y entrega.
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Cotizás por volumen y distancia, agendás camión y cuadrilla, y entregás con inventario firmado.
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Reservás por noches: tipos de habitación con su galería, tablero de limpieza, check-in y check-out, y pedidos a la habitación.
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Atendés con cita en varias estaciones: agenda por profesional, ficha de cada clienta con lo que le gusta, bonos, propinas y comisiones.
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Vendés meses, no cosas: planes que vencen solos, quién está al día y a quién hay que cobrarle hoy, con lo que se vende adentro en la misma caja.
Ver cómo funcionaLos precios son los mismos para 9 rubros: verlos acá.
Ya tiene datos cargados, para que veas cómo se siente en vez de imaginártelo. O saltate el paso y pedí tu propia cuenta, vacía y con el nombre de tu negocio, con 30 días de regalo.