Qué entró, quién lo está mirando, qué repuestos lleva y cuántas horas. Del presupuesto a la entrega, en una sola pantalla.
El auto de la 3 lleva cuatro días y nadie se acuerda por qué. El presupuesto se pasó por WhatsApp y no quedó copia. Las pastillas que sacaste del estante no las anotó nadie, así que el inventario dice que están. Y cuando el dueño llama a preguntar, hay que ir a buscar al mecánico para saber qué contestarle.
Talleres mecánicos, servicios automotrices, lubricentros y electricidad del automotor: si el trabajo entra sobre ruedas, esto es lo tuyo.
El vehículo, el mecánico, el diagnóstico, los repuestos y las horas en una sola ficha. Del "recibido" al "entregado" sin papeles sueltos.
Sale con cada tarea, cada repuesto y cada hora detallada, listo para mandar por WhatsApp. Y hasta que el cliente no dice que sí, el auto no se toca.
Al aprobar la orden, no al escribirla. Lo que está en una cotización sin aprobar sigue disponible para otro auto, y lo que se puso ya no figura.
Sale de las órdenes abiertas, no de una casilla que alguien tiene que marcar. Con la especialidad y el nivel de cada mecánico para saber a quién darle qué.
Todo lo que se le hizo a esa patente, con su kilometraje de cada vez. Cuando vuelve, ya sabés qué le tocaste hace ocho meses.
Mano de obra y repuestos pasan al cobro con un botón, con impuesto, pagos parciales y caja. No hay que volver a tipear nada.
Este es el menú completo con el que arranca tu taller. Ni un módulo de más que no vayas a usar.
Esto no cambia, seas quien seas.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Es el mismo sistema, con otro adentro.

Compras mercadería y la revendes: ropa, calzado, repuestos, accesorios.
Ver cómo funciona
Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.
Ver cómo funciona
Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.
Ver cómo funciona
Cotizás por volumen y distancia, agendás camión y cuadrilla, y entregás con inventario firmado.
Ver cómo funciona
Reservás por noches: tipos de habitación con su galería, tablero de limpieza, check-in y check-out, y pedidos a la habitación.
Ver cómo funciona
Atendés con cita en varias estaciones: agenda por profesional, ficha de cada clienta con lo que le gusta, bonos, propinas y comisiones.
Ver cómo funciona
Atiendes pacientes con cita: agenda, odontograma, planes de tratamiento y laboratorio.
Ver cómo funciona
Vendés meses, no cosas: planes que vencen solos, quién está al día y a quién hay que cobrarle hoy, con lo que se vende adentro en la misma caja.
Ver cómo funcionaLos precios son los mismos para 9 rubros: verlos acá.
Ya tiene datos cargados, para que veas cómo se siente en vez de imaginártelo. O saltate el paso y pedí tu propia cuenta, vacía y con el nombre de tu negocio, con 30 días de regalo.