Sabés qué tenés, qué se vende y cuánto te queda. Sin cargar la misma venta en tres lugares distintos.
Vendés una campera y descontás el stock en una planilla. Después la anotás en el cuaderno de ventas. A fin de mes sumás a mano para saber si ganaste. Y cuando un cliente pregunta si queda su talle, hay que ir a mirar al depósito. Todo eso es el mismo dato cargado cuatro veces.
Boutiques, zapaterías, casas de repuestos, importadoras: si comprás para revender, esto es lo tuyo.
Un producto con sus talles y colores, cada uno con su stock. No son productos separados que después no sabés cuál es cuál.
Cada venta mueve el inventario en el momento. Si algo queda en cero, deja de ofrecerse en tu página y no vendés lo que no tenés.
Cargás la factura del proveedor y el sistema recalcula qué te costó cada cosa. Tu margen deja de ser una estimación.
Los mismos productos que cargás para vender en el mostrador arman tu página. El pedido del cliente te llega por WhatsApp.
Apartás un porcentaje de cada venta y lo ves crecer aparte. La plata para reponer mercadería deja de mezclarse con la del día.
Cuáles son tus diez productos que más dejan, cuáles llevan tres meses sin moverse, qué clientes vuelven.
Este es el menú completo con el que arranca una tienda / reventa. Ni un módulo de más que no vayas a usar.
Esto no cambia, seas quien seas.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Es el mismo sistema, con otro adentro.
Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.
Ver cómo funciona →Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.
Ver cómo funciona →Atiendes pacientes con cita: agenda, odontograma, planes de tratamiento y laboratorio.
Ver cómo funciona →Los precios son los mismos para los cuatro: verlos acá.
Ya está cargada con datos, para que veas cómo se siente en vez de imaginártelo. Si te convence, te damos la tuya vacía con 30 días de regalo.
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