Reserva por profesional, la ficha con lo que le gusta a cada una, bonos, propinas y comisiones. Todo en la misma pantalla en la que cobrás.
La agenda es un cuaderno y solo lo entiende quien lo escribió. Una clienta pide "lo mismo de la vez pasada" y nadie se acuerda de qué color era. Los bonos están anotados en un papel pegado al espejo, y siempre hay una que jura que le quedan dos sesiones más. A fin de mes hay que sentarse a sacar las comisiones de cada chica sumando tickets a mano, y las propinas se mezclaron con la caja.
Salones de manicure, spas, peluquerías y barberías: la agenda, la ficha y la liquidación del equipo dejan de vivir en tres cuadernos.
Ves el día entero con cada una en su columna. Cada servicio ocupa lo que dura de verdad: un semipermanente no bloquea lo mismo que una pedicure.
El color de la última vez, a qué es alérgica, cómo le gusta la cutícula y la foto del trabajo. La que atiende hoy no depende de acordarse.
Cinco manicures con descuento: se venden una vez y cada sesión usada queda anotada con fecha y nombre. Se acabó la discusión de cuántas quedan.
Un porcentaje por servicio y otro por producto. Al cobrar queda liquidado, y la propina no se mezcla con la facturación del salón.
La tarjeta de sellos se llena sola con cada visita, y después del servicio le mandás un enlace para que cuente cómo le fue.
Cuánto trajo cada una, su ticket promedio, y las horas pico del salón. Los servicios más pedidos y los que más dejan casi nunca son los mismos.
Este es el menú completo con el que arranca tu salón. Ni un módulo de más que no vayas a usar.
Esto no cambia, seas quien seas.
Cada negocio tiene su propia base de datos, separada de las demás. No es una carpeta dentro de un sistema compartido: es una base entera para vos solo.
Le das acceso a tu equipo módulo por módulo. El que atiende no tiene por qué ver los reportes de ganancia.
Podés exigir código del celular para entrar. La contraseña sola no alcanza para que alguien vea tus números.
No hay que instalar nada. Se entra desde el navegador del teléfono, la tablet o la computadora del mostrador.
Tu logo, tus colores y tu nombre en el sistema, en los comprobantes y en tu página pública. No la nuestra.
Ocho horas mirando una pantalla en un local con poca luz no son lo mismo con fondo blanco. Se elige y se recuerda.
Es el mismo sistema, con otro adentro.

Compras mercadería y la revendes: ropa, calzado, repuestos, accesorios.
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Preparas lo que vendes: la carta consume insumos y los pedidos pasan por cocina.
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Atiendes mascotas con cita: agenda, historia clínica, vacunas, y vendes alimento y medicamentos.
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Recibís vehículos, los diagnosticás y los reparás: orden de trabajo, mecánicos, repuestos y entrega.
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Cotizás por volumen y distancia, agendás camión y cuadrilla, y entregás con inventario firmado.
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Reservás por noches: tipos de habitación con su galería, tablero de limpieza, check-in y check-out, y pedidos a la habitación.
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Atiendes pacientes con cita: agenda, odontograma, planes de tratamiento y laboratorio.
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Vendés meses, no cosas: planes que vencen solos, quién está al día y a quién hay que cobrarle hoy, con lo que se vende adentro en la misma caja.
Ver cómo funcionaLos precios son los mismos para 9 rubros: verlos acá.
Ya tiene datos cargados, para que veas cómo se siente en vez de imaginártelo. O saltate el paso y pedí tu propia cuenta, vacía y con el nombre de tu negocio, con 30 días de regalo.